Reiki y armonización energética
Un espacio de pausa, presencia y conexión con vos
Hay momentos en los que no necesitamos hacer más.
Necesitamos detenernos.
Bajar el ritmo.
Dejar por un momento de sostener todo y permitirnos recibir.
Una sesión de Reiki puede convertirse en ese espacio: un encuentro dedicado a volver a vos, escuchar cómo estás y regalarte un tiempo de presencia.
No necesitás llegar de una manera determinada ni saber explicar perfectamente lo que te sucede.
Podés llegar tal como estás.
Qué significa para mí una sesión de Reiki
Para mí, una sesión de Reiki no consiste en repetir una secuencia rígida ni en realizar exactamente el mismo encuentro con todas las personas.
Reiki es la base de la sesión, pero cada encuentro tiene su propio ritmo.
Antes de comenzar me interesa saber cómo llegás, qué estás atravesando y qué te llevó a buscar este espacio.
A veces la persona necesita silencio y descanso.
Otras veces necesita primero conversar, expresar lo que viene sintiendo o simplemente tomarse un tiempo para volver a registrar su cuerpo y su respiración.
Mi manera de acompañar parte de la presencia y de la escucha.
No busco forzar una experiencia ni dirigir lo que debería suceder.

Cómo es un encuentro
Comenzamos conversando
Antes de comenzar la sesión, nos tomamos un momento para conversar.
Podés contarme cómo llegás, qué estás atravesando o qué te llevó a buscar este espacio.
No necesitás preparar nada ni encontrar las palabras exactas. Esta conversación inicial es simplemente una forma de acercarme a tu momento y acompañarte desde allí.
Preparamos el momento
Buscamos una posición en la que puedas estar de manera cómoda.
No hay que realizar ningún esfuerzo, controlar la respiración ni intentar alcanzar un estado especial.
La invitación es a que puedas disponer de ese tiempo sin exigencias.
Entramos en la sesión
Reiki es la base del encuentro.
Durante la sesión voy acompañando el proceso respetando tu ritmo, tu comodidad y lo que vaya percibiendo.
La experiencia puede incluir momentos de silencio, descanso, sensaciones corporales, emociones o simplemente un tiempo de quietud.
No hay una forma correcta de vivir una sesión ni algo determinado que tenga que suceder.
Cerramos con tiempo
Al finalizar, dejamos un momento para volver lentamente y registrar cómo estás.
Si lo deseás, podemos conversar sobre la experiencia. No es necesario comprender ni interpretar inmediatamente todo lo que hayas sentido.
A veces lo más importante es haber podido detenerte y recibir.

Presencia antes que cantidad
Reiki como base, otros recursos cuando tienen sentido
Reiki es el centro del encuentro.
A partir de ahí, y según la persona y el momento, puedo integrar de manera sutil otros recursos energéticos e integrativos que forman parte de mi práctica.
No se trata de sumar técnicas ni de hacer más.
Se trata de escuchar qué necesita ese encuentro.
«La herramienta acompaña. La escucha orienta.»

Modalidad de las sesiones
Sesión presencial
Las sesiones presenciales se realizan en Namasté Ashram, en Muñiz.
Es un espacio íntimo y tranquilo, preparado para que puedas recostarte cómodamente y disponer de un tiempo sin interrupciones.
Antes de comenzar conversamos brevemente sobre cómo llegás, qué estás atravesando o qué te llevó a buscar la sesión. Después pasamos al encuentro de Reiki y armonización energética.
Reiki es la base de la sesión y, según la persona y el momento, puedo integrar de manera sutil otros recursos energéticos e integrativos.
Al finalizar nos tomamos un momento para cerrar el encuentro, compartir lo que haya surgido y realizo la elección de una carta con un mensaje para vos, como parte del cierre de la sesión.
Sesión a distancia
La sesión a distancia no se realiza por videollamada ni requiere que permanezcas frente a una pantalla.
Antes del encuentro conversamos brevemente para que puedas contarme qué te lleva a solicitar la sesión y acordamos un momento en el que puedas estar descansando, en reposo o durmiendo.
Puede ser por la noche, durante una siesta o en otro momento tranquilo que hayamos acordado previamente.
Mientras vos descansás, realizo la sesión de Reiki a distancia.
No necesitás hacer nada especial durante ese tiempo. La propuesta es simplemente disponer de un momento en el que puedas estar tranquila/o y sin interrupciones.
Una vez finalizada la sesión, te envío un mensaje para avisarte que terminé y, si surgió algo que considere significativo compartir, te envío también una devolución.
El encuentro se cierra con la elección de una carta con un mensaje para vos, que también te envío como parte de la experiencia.
Un espacio que podés elegir para vos
Podés sentir que querés regalarte una sesión:
Cuando necesitás hacer una pausa.
Cuando venís atravesando días intensos y deseás disponer de un tiempo para vos.
Cuando te cuesta detenerte o salir por un momento de las exigencias cotidianas.
Cuando estás viviendo un cambio o una etapa significativa.
Cuando sentís que necesitás silencio, presencia o una experiencia de descanso.
Cuando querés volver a registrar tu cuerpo y cómo estás.
O simplemente porque deseás recibir Reiki y regalarte un espacio de cuidado.
No necesitás esperar a estar atravesando un momento difícil.
También podés elegir una sesión como una forma de estar presente para vos.
Una invitación a detenerte
Quizás no necesites comprender todo ahora.
Quizás este momento sea solamente una invitación a detenerte.
A recibir.
A volver a vos.